Patagonia por Descubrir

Fui consultora para el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia realizando el trabajo “Experiencia Turística Nacional y Campaña de Medios Populares” que se enmarca dentro del proyecto “Prospección e Integración de Circuitos Turísticos en Patagonia”. ¿El resultado? El circuito Patagonia por Descubrir:

¡A descubrir la Patagonia argentina-chilena!

Turismo autoguiado y usando los conceptos de slow travel, es lo que promete el circuito Patagonia por Descubrir. Un viaje para recorrer los mejores secretos de la Patagonia y conocerla en forma profunda.

Por más que insistamos en poner límites fronterizos entre Argentina y Chile, la Patagonia es y será una sola. Bajo ese concepto se decidió crear un  circuito que integrara ambos territorios,  conociendo parte de las míticas Ruta 40 y la Carretera Austral.

El circuito reúne más de 50 experiencias turísticas, con actividades clásicas como los senderos de trekking en El Chaltén y navegación a glaciares, otras enfocadas en la historia arqueológica y de los colonizadores, e incluso temas gastronómicos, como aprender a cocinar sus propios ñoquis en un camping o aprender a hacer pan en un horno a leña.

El recorrido está dividido en cuatro etapas. Se puede comenzar en cualquiera de ellas, destinar el tiempo que uno quiera a cada una o, simplemente, optar por no hacerlas todas, porque la mayor ventaja de este proyecto es que está pensado para ser autoguiado. Para eso se está realizando una guía impresa y un completo sitio web (www.patagoniapordescubir.com),  que entrega información y herramientas gratuitas que ayudarán al viajero a planificar su viaje. El sitio será complementado con blog, foros y comentarios de los propios usuarios, lo que permitirá enriquecer las experiencias turísticas.

El tiempo mínimo para recorrer todo el circuito son 2 semanas. Acá la idea es bajar la velocidad y usar los conceptos del slow travel, tendencia de viajes que está cambiando el concepto de turistas apurados a viajeros sin prisa, que quieren descubrir, comunicarse con los habitantes de un destino y formar parte de un destino.

En total son1169 kilómetros, que entregan diferentes ecosistemas, paisajes y aventuras. Acá un resumen de cada etapa:

Etapa 1 (184 km). Comienza en la ciudad de Cochrane en la región de Aysén, Chile, y termina en el pequeño poblado argentino de Bajo Caracoles, cruzando por el desconocido paso fronterizo Roballos.  Sus principales hitos son la Reserva Nacional Tamango, uno de los sitios que concentra la mayor cantidad de huemules, un ciervo nativo en peligro de extinción; el río Baker famosos por su pesca con mosca; el Valle Chacabuco, donde se desarrolla un ambicioso plan de conservación, recuperando estos terrenos del sobrepastoreo de animales para convertirlo en el futuro Parque Nacional Patagonia (www.conservacionpatagonica.org/); y el poblado de Lago Posadas, a orillas del lago del mismo nombre.

Etapa 2 (597 km). Explora la estepa patagónica desde Bajo Caracoles hasta El Chaltén, en la provincia de Santa Cruz. Aquí destaca el sitio Patrimonio de la Humanidad Cueva de las Manos,  con pinturas rupestres de hace más de 9 mil años; el desconocido Parque Nacional Perito Moreno, a las puertas del Monte San Lorenzo; y El Chaltén, la capital argentina del trekking.

Etapa 3 (121 km). Es la más corta de las cuatro etapas, sin embargo, es la que ofrece las mejores aventuras. Recorre desde El Chaltén a Villa O’Higgins, realizando un cruce de fronteras único en su tipo, porque ¡Aún no hay caminos en esta etapa del Circuito! Dependiendo de su estado físico y su tiempo, podrá realizar el cruce combinando ciclismo, senderismo, paseos en lancha, 4×4 y caballos. Los grandes hitos son el Lago del Desierto, Lago O’Higgins, glaciar O’Higgins y el cruce en sí mismo. Más información del cruce en www.villaohiggins.com

Etapa 4 (267 km). Es la etapa más fotogénica del circuito,  pasando por la Carretera Austral desde Villa O’Higgins hasta Cochrane. Pasa por glaciares colgantes, fiordos del Pacífico, frondosos bosques nativos y ríos caudalosos. Destacan los glaciares en las cercanías de Villa O’Higgins y el poblado de Tortel, un pueblo a orillas de un fiordo, donde no existen las calles, sino que pasarelas peatonales de madera.

¿Cómo llegar? Se puede comenzar en cualquier punto del circuito, aunque se recomienda comenzar en Cochrane o El Chaltén. Considere que la etapa 3 no está habilitada para autos, por lo que deberá contar con un chofer que lleve su auto al otro lado del circuito.

Argentina: Aeropuerto Internacional El Calafate, ubicado a 215 km de El Chaltén. Desde Buenos Aires parten vuelos diarios a El Calafate (3 horas en vuelos directos).

Chile: Aeropuerto Balmaceda, en Coyhaique, ubicado a 345 km de Cochrane. Desde Santiago salen vuelos diarios a Coyhaique (3 horas en vuelos directos).

¿Cuándo ir? De preferencia en verano, ya que las embarcaciones para realizar la etapa 3 funcionan de diciembre a principios de abril.

 

Patagonia por Descubrir

Consejos para comprar una cámara

Últimamente he recibido un montón de preguntas sobre cámaras. ¿Cuál es mejor? ¿Qué me recomiendas? ¿Réflex o compacta? ¿En qué me fijo? Y la respuesta no es fácil, porque depende 100% de lo quiera el comprador y NO existe la cámara perfecta.

Parte 1. Réflex  o compacta.

Las réflex son las cámaras profesionales y semi profesionales, esas grandes, de color negro y que son el sueño de todo amante de la fotografía. Las compactas son aquellas pequeñas que uno dispara sin complicaciones y guarda en el bolsillo, aquí tienes toda la gama PowerShot, CoolPix, CyberShot, entre muchas otras. Vamos comparando.

Precio e inversión. Las réflex no bajan de US$800, las compactas las encuentras desde US$200 o menos.

Pero, es importante saber que las réflex son aparatosas y que siempre vas a necesitar invertir en nuevos “juguetes”. De partida no basta un solo lente, hay lentes especializados para cada tipo de fotografía y cuando los usas te das cuenta que necesitas uno mejor, con mayor rapidez, más luminoso. Es decir, NUNCA terminas de comprar cosas para tu cámara: parasol, filtros, flash, trípode, mejores tarjetas de memoria, cobertores de lluvia, un nuevo lente, un bolso especial para cargar tu cámara y accesorios, etc, etc. Y, obviamente, debes pensar que cada uno de esos juguetes abultan, pesan y que todo eso debes cargarlo cada vez que salgas a fotografiar. En promedio el cuerpo de una réflex pesa 800 grs y cada lente entre 400 y 800 grs.

Con las compactas compras una vez y ya está. Hay cámaras que tienen un gran angular grosero y zoom grosero, equivalente a los que usan los fotógrafos deportivos (esos blancos gigantes).  Es decir, tienes todo en una misma cámara y puedes guardarlo en tu bolsillo. Así de simple.

Ahora, obviamente el resultado no es comparable a una réflex. La distorsión de los gran angulares es notoriamente horrible en muchas compactas y, además, la gente lo usa en todas las ocasiones, siendo que sólo sirve para tomas panorámicas de paisajes y algunos usos específicos en interiores. El gran angular NO sirve para tomar fotos de gente, porque te sale la cara distorsionada, como si estuvieras mirando por el ojo mágico de las puertas.

Calidad. Ninguna cámara compacta tiene la capacidad técnica de una réflex. Ninguna! como la rapidez (disparos en ráfaga para tomar fotos de niños o fauna), la luz, poder jugar con los ISO y calidad, calidad y calidad en la imagen. Pero OJO, porque eso también depende directamente de quién está detrás de la cámara.

Te aseguro que si usas una réflex para disparar en automático, los resultados serán bastante malos y tendrías mejores fotos con una compacta. La razón es simple: las réflex están hechas para ser usadas en manual y sólo así sacas lo mejor de ellas. En cambio, las compactas están creadas para usarlas en automático y tienen modos inteligentes para facilitarte la vida.

En conclusión ¿réflex o compacta?: depende de tu bolsillo, si prefieres lo práctico o no, de lo que andes buscando en tus fotos y si estás dispuesto a aprender e invertir. Ahora, si te vas a comprar una réflex para usarla en automático y lucirte con una mega cámara, te darás cuenta que tu lujo pronto se convertirá en estorbo.

Aquí puedes leer la parte 2 ¿En qué fijarse al comprar una compacta?. Y pronto parte 3 ¿Elijo una semi profesional o profesional?

 

¿En qué fijarse al comprar una cámara compacta?

Segunda parte “consejos para comprar una cámara”. Parte 1 réflex o compacta puedes leerlo aquí

Nunca olvidaré una vez un señor que pidió ver por mi cámara, movió el lente y me miró con cara de decepción diciendo “oiga mijita, pero su cámara es muy re mala, tan grande y no tiene nada de zoom.  ¿Eso es todo lo que hace?”.

Me acuerdo de otra amigable señora que se jactaba de su buena inversión, al darse cuenta que su cámara compacta y mi réflex “gigante” tenían la misma cantidad de megapíxeles y eran exactamente lo mismo.

Dos pequeños ejemplos de tantos que demuestran qué valora la gente al comprar una cámara: la cantidad de megapíxeles y un generoso zoom. Pero… ¿son los elementos más importantes?

La calidad de una cámara y las imágenes que produzca depende de 3 cosas: la óptica, el sensor de la cámara (ahí entran a jugar los megapíxeles) y el procesador.  ¿Qué son estas cosas? Lo explicaré en la forma más sencilla y básica posible:

*La óptica es el lente de la cámara. En términos generales los de mejor calidad son de cristal, son de mayor diámetro y lo traen marcas conocidas. Los de mala calidad son de plástico, de tamaño pequeño y lo traen las cámaras más baratas.

Me detengo en el tamaño del lente. Mientras mayor sea el diámetro del lente, mayor será su luminosidad y,  por lo tanto, mayor su nitidez y calidad de imagen. ¿Se entiende?  ¡Por eso los lentes de las réflex son tan grandes! (independiente q sean o no sean zoom)

Y aquí viene el famoso tema del zoom y del gran angular que tanto nos gusta: acercarnos o alejarnos el máximo posible a algo. Lo primero es tener ojo con las cámaras muy baratas porque traen lentes de foco fijo (no se mueven), que para acercar el objeto a fotografiar usan zoom digital en vez de zoom óptico. El zoom digital no se usa -o no deberías usarlo- porque la imagen es pésima e irreal, lo único que debes fijarte al comprar una cámara es en el zoom óptico que trae, que acerca las imágenes de forma real, tal como lo hace un binocular. El zoom digital es una publicidad más para engañarte. NO SIRVE.  También cuidado cuando te prometen mucho zoom, porque por estructura un zoom óptico gigante no puede ir en una cámara chica, sólo puede ir en compactas de mayor tamaño.

El efecto contrario es el gran angular, que abre la imagen y permite abarcar muchas cosas en una foto. Pero como decía antes su uso ideal es para paisajes y fotos en interiores (por ejemplo fotografiar la pieza del hotel) y no gente, porque se verá distorsionada.

Por último, debes considerar si te conviene o no un lente con mucho rango focal (un lente con super gran angular y super zoom), porque deforman la imagen y tienen aberraciones en imagen y color.

 

*El sensor y la publicidad engañosa de los megapixeles. El sensor es la pieza de las cámaras digitales que reemplaza la película de las cámaras antiguas. Un sensor está compuesto de miles o millones de pequeñas celdas o “fotoceldas” sensibles a la luz, donde cada una de estas fotoceldas equivale a un punto o píxel, que en conjunto formarán la imagen cuando se tome la fotografía. Entonces cuantos más megapixeles tenga un sensor, mayor cantidad de puntos (pixeles) tendrá la foto y, por lo tanto, tendrá mayor resolución.

Pero la resolución influye en el tamaño de la imagen, pero no tanto en su calidad. Puedes tener imágenes de gran resolución pero con mucho ruido, con aberraciones cromáticas, etc, etc. Sí es importante en el tamaño de impresión que puedes lograr: a mayor cantidad de megapíxeles, mayor el tamaño que puedes imprimir sin que la imagen se vea repleta de puntitos (pixelada). Acá puedes ver una tabla de impresión http://www.distrogeek.com/2011/05/tamano-de-impresion-vs-megapixeles/ Pero verás que para imprimir en 13X18 en calidad perfecta, no necesitas más de 4 megapixeles.  ¿Realmente necesitas más de 10 megapixeles en una cámara?

Lo más importante –y por eso hablo de publicidad engañosa- es que no es lo mismo tener 10 megapixeles en una cámara de celular, que 10 megapixeles en una réflex. ¿Por qué? Por el tamaño. Imagínalo así: sería como repartir 10 millones de pixeles en una moneda de $500 versus repartir los mismos 10 millones de pixeles en una moneda de $5, obviamente en un área más grande puedes tener pixeles más grandes que capten mejor la luz. Por eso, entre 2 sensores del mismo número de megapixeles, el de mayor tamaño tendrá menos ruido, la imagen será más nítida y será capaz de mejores tomas en lugares con menos luz.

Finalmente recuerda que la cantidad de megapíxeles influye directamente en el tamaño de archivo de cada foto. Un excelente negocio para los que venden discos duros, un mal negocio para tu bolsillo.

 

*El procesador es el cerebro de la cámara. Es el encargado de convertir la información captada por el sensor en una imagen.  Por eso un buen procesador también es vital en la calidad de una foto, ya que dependerá de él la nitidez de la imagen, la cantidad de ruido, si la exposición está correcta o si los colores son fieles a la realidad o no, entre muchas otras funciones.

Del procesador también depende la rapidez de funcionamiento de la cámara o si puedes tomar una serie de fotos continuas (ráfaga) o no. Hay cámaras que pareciera que hay que darles cuerda entre una foto y otra y hay que rogarles que terminen de enfocar, en cambio hay cámaras que hacen enfoque casi instantáneo y toman varias imágenes por segundo en máxima resolución.

 

Otros puntos a considerar:

ISO. Antes conocido como ASA es la sensibilidad que tiene un sensor a la luz y te permite tomar fotografías con poca luz. Comprueba que tu cámara pueda disparar con calidad (sin ruido excesivo) desde su sensibilidad mínima, normalmente 100 ISO, hasta los 400 ISO. Más allá de esta sensibilidad ninguna compacta ofrece fotografías de calidad (sí en réflex).

Estabilizador de imagen. Aunque te creas con buen pulso, siempre existe un mínimo movimiento en la mano que se hace muy detectable en tomas con poca luz. Por eso es indispensable que la cámara tenga un estabilizador de imagen mecánico u óptico (no elijas una con estabilización por software), que te ayude a compensarlo.

Baterías. Las de litio son las más duraderas, son muy livianas y son recargables, a diferencia de las comunes alcalinas que pesan mucho y duran poco.

Tamaño. Aunque la tecnología avanza, en fotografía aún no han podido crear una cámara compacta que tenga la calidad de una réflex. Ya vimos que calidad se relaciona, entre otras cosas, con un sensor grande y un diámetro grande del lente. Existe una gran gama de compactas de mayor tamaño, con funciones semi profesionales.

 

¿Cómo aplicar toda esta información en la práctica? Si no eres adicto a la fotografía, no quieres complicarte la vida y sólo buscas una máquina que te permita inmortalizar recuerdos en forma decente, la respuesta es tan simple como prefiere una marca conocida y un modelo relativamente nuevo y deberías tener resultados aceptables (en teoría, claro). Como ya te dije no te dejes seducir por cámaras con tantos y tantos megapixeles… no los necesitas!!

Ahora, si quieres hacer una buena inversión y buenas imágenes, busca, pregunta, lee de la cámara que quieres comprar y compara con otras antes de decidir. No hay otra forma. Esto es igual que comprar un auto. No compras un auto simplemente porque anda, lo compras porque  te fijaste en su seguridad, porque es económico,  porque te sirve para caminos de tierra, etc. En cámara es exactamente lo mismo. Pregúntate cuál es la característica que más valoras en una cámara (rapidez, tamaño, calidad de imagen), cotiza y busca una que se pueda adecuar a tus necesidades y presupuesto.

 

Próximamente ahondaré en las cámaras réflex: semi profesionales versus profesionales. La Parte 1 réflex o compacta puedes leerla aquí

Ruta Moche

El norte peruano en suplemento Tendencias de La Tercera: Los tesoros de la Ruta Moche .

Puedes leerlo aquí 

Galería de fotos en flickr

Los tesoros de la Ruta Moche

Visitar el norte peruano, en los alrededores de Chiclayo y Trujillo, es un encuentro con el Perú preincaico, de hace más de 17 siglos. Vestigios de un antiguo imperio que nos transportan al pasado de grandes gobernantes, como el Señor de Sipán y la Señora de Cao.

por Evelyn Pfeiffer

IMAGINE una gran sequía que tiene a toda la población atemorizada. Los mochicasatribuían los desastres a la ira de los dioses y por eso los grandes gobernantes deciden realizar una ceremonia de sacrificios para calmarlos. Varios guerreros son llamados y honrados para luchar. Pelean por horas, cuerpo a cuerpo, hasta que uno de ellos logra tomar el tocado de la cabeza del otro. Los perdedores son desvestidos y amarrados, para llevarlos en procesión a la zona de sacrificio. En el templo, sacerdotes y sacerdotisas preparan a las víctimas para el sacrificio. La mayoría son decapitados y la sangre es entregada a una elite de cuatro misteriosos personajes en una ceremonia. Uno de ellos, el gran señor, toma la copa en sus manos.

Eso es lo que muestra la “escena del sacrificio” representada por los moches en iconografías en vasijas de cerámica. No se sabía si las imágenes eran mito o realidad, pero en 1987, el arqueólogo peruano Walter Alva y su equipo hicieron un descubrimiento que revolucionó la historia peruana y de América. Los ornamentos y atuendos de un gobernante encontrado en una tumba coincidían con el señor de la copa. La escena no era un mito.

Era primera vez que se encontraba intacta y sin huellas de saqueos una tumba de un gobernante del antiguo Perú, un tesoro de información en tecnología, cultura, filosofía, organización social y creencias religiosas de ese tiempo. Al poderoso personaje lo llamaron el Señor de Sipán y su descubrimiento fue noticia en todo el mundo. “Descubriendo la tumba más rica del nuevo mundo”, aparecía en la portada de National Geographic. “Hazte a un lado Tut”, titulaba Newsweek, haciendo alusión a la famosa tumba de Tutankamón, en Egipto.

El norte peruano comenzaba una revolución científica y turística de la mano de la arqueología.

Tras los pasos de Sipán

Lo más recomendable para visitar la Ruta Moche es hacer un circuito en forma cronológica. Por eso iniciamos nuestro recorrido en la Huaca Ventarrón, a 11 km de la ciudad de Chiclayo, donde se encuentra el inicio de las civilizaciones del norte peruano.

A primera vista el sitio no dice mucho. No parecen más que una serie de enormes montículos de tierra en distintos niveles, unidos por escalinatas y cubiertos con toldos. Pero al ver un hombre trabajando centímetro a centímetro en uno de los muros con guantes y una jeringa, uno comienza a tener indicios de que algo importante esconde este lugar y que no sabemos apreciar a simple vista.

Por eso lo ideal es andar con un buen guía, alguien que logre seducirnos con la historia y sepa interpretar lo que vemos. Tenemos la suerte de encontrar a Ignacio Alva (hijo de Walter Alva), arqueólogo que descubrió este sitio y trabaja en él hace ya cinco años. Acá se encuentran restos arqueológicos que datan de 3.000 años a.C., siendo el centro ceremonial más antiguo de la región. “Este es el centro de origen de las civilizaciones de la costa norte del Perú. Fue donde se originó la arquitectura ceremonial, con un lenguaje iconográfico simbólico pintado en los murales”, nos cuenta. En una hora nos llenamos de información (y tierra) recorriendo varios niveles, hasta llegar al último punto que coincide con el vestigio más importante del lugar: el mural policromado más antiguo de América.

Continuamos viaje a la Huaca Rajada, donde descubrieron al Señor de Sipán el 26 de julio de 1987. No sólo lo descubrieron, sino que lo salvaron de los saqueos de los huaqueros, ladrones especializados en restos arqueológicos, que estuvieron a 20 centímetros de destruir toda esta valiosa información.

En una réplica exacta de lo que encontraron los arqueólogos, se puede apreciar que el gobernante fue sepultado junto con ocho personas, tres mujeres jóvenes, el guardián de la tumba con los pies amputados (para que no desertara de sus funciones), un jefe militar, un portaestandarte y un niño. Además, había dos esqueletos de llamas y de un perro. El gran señor llevaba más de 600 objetos de cobre, oro, conchas y textiles. ¿Para que enterrarlo con todo? “Porque la muerte era considerada un viaje, todos estos objetos y personas los necesitaba en la otra vida”, cuenta Manuel Acuña, el guía que nos acompaña a la Huaca.

En total se han encontrado 16 tumbas en este sitio, todas se exhiben en el Museo de las Tumbas Reales (www.museotumbasrealessipan.pe), que es nuestra siguiente detención. El museo es excepcional, quizás el mejor de todo Perú. Miles de objetos hablan de la compleja religión moche, de sus dioses y de la dualidad eterna, con entidades opuestas pero complementarias, como el sol y la luna, el día y la noche, la vida y la muerte. En el primer piso se encuentra una monumental réplica de la tumba del Señor de Sipán, acompañada por los restos óseos auténticos y su ostentoso ajuar que demuestra el poderío de este personaje. Un ejemplo son las enormes narigueras que impedían ver las expresiones de su rostro y que distorsionaban su voz, o las descomunales diademas semicirculares que lo hacían ver más alto. Por supuesto, todo de oro, como correspondía a su estatus de semidiós.

Los tesoros continúan

Debido a la erosión provocada por el clima y el tiempo, la mayoría de las construcciones moches se asemejan más a pequeños cerros de tierra, que a importantes santuarios ceremoniales. Pero avanzando hacia el sur, en las cercanías de la ciudad de Trujillo, se encuentran dos de las huacas más impresionantes y mejor conservadas del recorrido: las de El Brujo y El Sol y la Luna. Aunque los hallazgos encontrados son menos importantes que Sipán, acá se logra vislumbrar en terreno -y no en reconstrucciones- la magnificencia de la cultura moche.

El Brujo está ubicado en un fotogénico lugar entre cultivos de caña de azúcar y el borde costero. Aquí se descubrió en mayo de 2006 la momia de la famosa Señora de Cao, mujer que desempeñó un rol protagónico en aquella sociedad. Antes del hallazgo, se creía que sólo los hombres habían ejercido altos cargos en el antiguo Perú, pero el lujo de los adornos y vestidos que acompañaban su fardo funerario confirman su importancia. Tal vez fue una gobernante o una destacada sacerdotisa.

La Huaca de El Sol y la Luna, a 15 minutos de Trujillo, fue la capital de la cultura moche entre los años 400 y 600 d.C. En La Luna se ve claramente cómo los templos crecían por adiciones a lo largo de los años, las fachadas se cubrían con pintura y eran adornadas con motivos religiosos. Aquí se han descubierto seis edificios superpuestos, donde se localizan los relieves policromados en mejor estado de toda la Ruta Moche, con escenas similares a la “escena del sacrificio”, decenas de simbolismos y dioses. En los museos uno se encanta por lo ostentosa que era la elite de los moches, pero este es el sitio donde a uno se le erizan los pelos y finaliza por entender el poderío y grandeza de una cultura que sigue guardando cientos de secretos bajo tierra. Una historia que recién está comenzando para los arqueólogos.

ruta moche

Islas Falkland/Malvinas

Reportaje islas Falkland/Malvinas en suplemento tendencias de La Tercera

Y como las fotos dejaron demasiado gusto a poco, acá mi selección en Flickr

Islas Falkland, turismo por descubrir

Las conocemos por la disputa territorial entre argentinos e ingleses, pero estas islas esconden mucho más. La fauna marina tiene el papel protagónico, pero también las costumbres inglesas y la vida portuaria. Le advertimos, eso sí, que las heridas de guerra siguen abiertas.

por Evelyn Pfeiffer

“LOS PASAJEROS en tránsito a Mount Pleasant deben descender del avión para realizar los trámites de policía internacional”, se anuncia por los parlantes al aterrizar en Punta Arenas. Varios turistas chilenos y extranjeros se miran y comentan extrañados ¿Mount Pleasant? ¿Las Falkland son las Malvinas? Así de desconocido es para nosotros volar a este lugar, solamente familiar por una guerra ajena a nosotros que ocurrió hace 30 años.

Mi misión es descubrir los atractivos turísticos de las islas Falkland (o Malvinas, como usted prefiera decirles), que son visitadas anualmente por unas 50 mil personas, la mayoría de ellos en cruceros. El principal motivo para venir a este remoto lugar es la fauna marina. Las islas son el gran reino de los pingüinos con cinco especies y mi sello en el pasaporte así lo ratifica: una de estas aves acompaña la leyenda “Visitor’s permit. Inmigration Falkland Islands”.

Desde el aire se pueden ver los cientos de islas que conforman estas tierras. En total, dos grandes (este y oeste) y más de 750 islas pequeñas e islotes. Lo primero que llama la atención es el desolado paisaje producto del efecto de las glaciaciones, con enormes planicies de pastos y turberas, algunos lomajes y cerros que pueden alcanzar los 700 msnm. En varios sectores se divisan verdaderos ríos de piedras, que se formaron por sucesivos procesos de congelamiento y descongelamiento que, literalmente, molieron las rocas existentes.

Aquí no existen árboles nativos y se extinguió el warrah o guará, un cánido endémico que era el único mamífero terrestre que habitaba estas tierras. Hoy sólo se ven animales introducidos, como ovejas (es la tercera actividad económica más importante), algunas vacas o, de vez en cuando, alguna liebre. Pero en la costa el panorama es totalmente distinto.

Mundo pinguino

En Volunteer Point me siento como en un documental de National Geographic. El viento es imposible y levanta arena por todas partes, pero cinco enormes pingüinos Rey parecieran no perturbarse, observando el imponente Océano Atlántico, que en estas costas presenta tonalidades turquesas y azules. Más allá unos 20 pingüinos Papua (gentoo) desafían las olas con facilidad para poder salir del mar. Una vez en la arena, la agilidad se vuelve en torpes y graciosos movimientos mientras tratan de avanzar entre la arena y el viento.

Volunteer Point es uno de los destinos más populares e importantes de las islas gracias a la mayor colonia de pingüinos Rey de las Falkland. Es el segundo pingüino más grande después del emperador, el más hermoso por su colorido y uno de los más difíciles de ver, porque vive en islas subantárticas de difícil acceso.

Al igual que los emperadores, esta especie realiza un largo y complejo cortejo, no anidan (se paran sobre el huevo y lo protegen por turnos) y tanto macho como hembra cumplen un activo rol en la etapa de nidificación y cuidado del polluelo. Aunque van y vienen al mar por alimento, no se quedan en la playa, sino que se agrupan en el pasto a unos 500 metros del mar, con la espalda contra el viento. Cuesta creer que los enormes y poco agraciados polluelos de color café se convertirán algún día en aquellas elegantes aves con tonalidades grises, naranjo y blanco.

Otro de los pingüinos que compiten codo a codo con la fama de los Rey son los de Pinacho Amarillo (rockhopper en inglés), que se hicieron conocidos gracias a películas comoReyes de las Olas. Nos dirigimos a Murrel Farm (www.kidneycove.com), donde se ubica una colonia de unos 400 ejemplares.

Son la especie de pingüinos más pequeños de la isla y, por lejos, los más graciosos con su peinado rockero, sus gritos desafinados y su avance a saltos (rockhopper significa algo así como saltadores de rocas). La colonia está totalmente activa. Las parejas se turnan para empollar, otros se aparean, más allá un grupo aletea, grita y estira los cuellos en forma agresiva, otros van de salto en salto por las rocas y, uno que otro, se acerca curioso a las cámaras para huir raudo ante el primer movimiento. Entre el grupo se distingue uno de “pelo” más anaranjado, es de la especie Macaroni, que de vez en cuando conviven con los Pinacho.

Nuestro encuentro con la abundante fauna local debe continuar en Sea Lion, tomando una avioneta al extremo austral del archipiélago. En los 8 km de largo y 2 de ancho de la isla, sólo existe un exclusivo lodge (www.sealionisland.com) y senderos de caminata para ir a ver lobos marinos, elefantes marinos, tres especies de pingüinos y, con algo de suerte, alguno de los tres grupos de orcas que rodean la isla.

Las expectativas para visitarlas son altísimas, pero pronto recibimos una cachetada de realidad y debemos recordar que estamos en uno de los sitios más inhóspitos del planeta. Los vuelos deben cancelarse porque comienza una tormenta de viento, nieve y granizos, que incluso obligan a cerrar el puerto y cancelar un vuelo desde Reino Unido. Es la latitud 53° y acá el clima manda.

Stanley, la ciudad casi perfecta

Si uno viene con poco tiempo o el clima juega una mala pasada, lo bueno es que siempre se puede salir a descubrir nuevos secretos de Stanley, la principal ciudad en las Falklands, con 2.500 habitantes. Una ciudad que sabe de perfección inglesa: ninguna fachada pareciera estar con la pintura dañada, no se ve basura por ningún lado, ni mucho menos un grafiti. La gente se saluda en las calles, no se escucha ningún bocinazo y la amabilidad abunda, con una disposición casi excesiva para ayudar en lo que uno necesite. Todo esto adornado con las típicas cabinas telefónicas rojas y buzones de correo.

La mayor parte de la población es inglesa, aunque también se distinguen muchos inmigrantes, la mayoría chilenos, quienes realizan la mano de obra, atendiendo en supermercados, hoteles o trabajando en la construcción, ya que acá las posibilidades de ser extranjero con un trabajo importante son escasas. Ahí se comienzan a distinguir los “pecados capitales” de esta ciudad portuaria, probablemente los mismos de cualquier isla: excesivo consumo de alcohol, prostitución y una agitada vida nocturna. Los bares locales incluyen baile, mesas de pool, juegos de video y un carrete intenso, aunque comienza muy temprano (a eso de las 16.30 cuando cierran las oficinas) y termina a las 23.30 con el toque de una campana. Después de esa hora está prohibido vender alcohol.

En mi último día antes de tomar el vuelo de regreso a Chile, confieso que decido darme por vencida con uno de los temas más recurrentes de la isla: la guerra. Por más que uno trate de abstraerse del tema, la invasión argentina de 1982 aparece en todas partes, está en los relatos, en los monumentos, en fotografías en las casas, en los folletos turísticos, en los museos y en todas las tiendas de souvenires. Son comunes los tours a campos de batalla o para visitar memoriales y cementerios.

Incluso los paisajes recuerdan el conflicto, con cientos de campos minados que advierten del peligro con alambrado y carteles de color rojo. El conflicto bélico es parte vital de su historia y es tan protagonista como la fauna, el clima o la marcada cultura británica que se respira en todos los rincones. Decido ir a luchar una vez más contra el viento y el frío en busca de la única foto que me falta: “Danger. Mines”. Sin eso el relato estaría incompleto.

 

Guía

¿CÓMO LLEGAR? LAN cuenta con un vuelo semanal los sábados, con escala en Punta Arenas, desde US$ 1.100. También se puede arribar en diferentes cruceros.

¿DONDE DORMIR? Malvina House es el principal hotel en Stanley. Hab. dobles desde £ 80 p.p. ($ 60.000 aprox.). www.malvinahousehotel.com

Más información:

www.falklandislands.com, www.falklands.gov.fk

islas Falkland Malvinas

Los 7 errores más comunes en un viaje de prensa

¡Atención sernatur y empresarios del turismo!

Después de decenas de fam press puedo decir que algo he aprendido de este cuento. Lamentablemente todo el mundo comete los mismos errores a la hora de organizar un viaje de prensa y uno se lleva material deficiente con el que tiene que hacer maravillas. Los 7 errores más típicos:

Abarcar toda la región en un par de días

Sí, es posible abarcar toda una región en tan poco tiempo, pero lo considero absolutamente inservible. Siempre es mejor centrarse en un par de cosas específicas y asegurarse con un par de reportajes bien hechos, en vez de un tema general que no habla de nada.

Centrar el viaje en la infraestructura

Sin duda la infraestructura es importante a la hora de visitar un sitio, pero no es lo primordial. El turista no se decide por un destino porque le encanta una cabaña, hostal u hotel, son simplemente una necesidad (a menos q sea un all inclusive o un centro termal). Por eso el itinerario debe estar centrado en el destino en sí: sus atractivos y las actividades que se pueden desarrollar.

Además se debe tomar en cuenta que uno rara vez menciona lugares donde no duerme o no come. Entonces ¿para qué perder tiempo valioso en visitar otros lugares? La infraestructura sí es muy importante en los viajes dirigidos a tour operadores.

Itinerarios que matan

Salir de la casa a las 5 am, vuelo a las 7:15, traslado del aeropuerto vías terrestre a 250 km, cabalgata, almuerzo, visita al museo, visita valle, traslado a 150 km, cena con autoridades, visita al casino. Alojamiento. Insisto, no es bueno abarcar tanto y la idea es que periodistas y fotógrafos disfruten y se hagan una idea real de cómo es viajar en su región.

También es imprescindible indicarles el grado de dificultad de las actividades y preguntar si están dispuestos a hacerlo. Por ejemplo, no todo el mundo tiene estado físico para hacer un trekking.

No olvide también informar el tipo de vestimenta que se requiere.

No tener una carpeta lista con información y fotos

Me gusta cuando me invitan a Brasil porque siempre te entregan un bolso con excelente información (folletos y pendrive), mapas y un CD con fotos en excelente resolución de los lugares visitados. Esto es indispensable porque no siempre se pueden obtener buenas fotografías por falta de luz, mal tiempo, mala suerte o porque no se alcanzó a realizar todo el itinerario.

La peor luz

No entiendo por qué siempre te llevan a los lugares más lindos y a los mejores miradores a la peor hora: el mediodía. Pésima luz para hacer fotos y obviamente salen horribles. La mejor luz para una foto perfecta es el amanecer y las dos horas siguientes y el atardecer y las dos horas que lo anteceden.

Hacer los viajes a destiempo

Muchos creen que uno participa de un viaje de prensa y al otro día ya tendrán su publicación. Lamentablemente no es así, pueden pasar semanas, meses, incluso todo un año. La decisión no pasa por el periodista, sino por el editor, el espacio disponible en el medio, la temporada y no toparse con otros temas de Chile o de la Región. Como regla general nunca se publica en un mismo mes más de un reportaje sobre la misma región. Por eso lo ideal es anticiparse a la temporada y considerar unos dos meses para publicar. Es decir, si quiero que aparezca un reportaje de verano, lo ideal es realizar el viaje en noviembre.

No saber manejar los tiempos y mezclar peras con manzanas.

Un error demasiado común al armar un itinerario es no considerar los tiempos de grabación de imágenes o la toma de fotografías. La televisión siempre se demora muchísimo más, especialmente si es prensa especializada. Lo mismo pasa con revistas y suplementos de turismo. Recuerde que para ellos no sirven pincelazos de temas, sino que reportajes en profundidad. Y eso requiere tiempo.

Lo mejor es no mezclar prensa especializada con prensa general porque buscan cosas diferentes.

Finalmente un consejo: lo mejor es conversar previamente el itinerario con la prensa, saber qué andan buscando y a partir de ahí generar una propuesta.